Resurgida
Abandoné este blog cuando perdí a mi pez.
Él era quién despertaba todas esas emociones que este blog necesitaba, no supe seguir sola.
Hoy no lo he recuperado, sigue estando perdido al otro lado del océano, sigue aprendiendo a nadar; pero hoy sé que no importa, que lo que cuenta es que después de todo este tiempo, y sin darme cuenta, yo he estado esperando.
Una tontería, pero es que yo soy tan tonta...
Y como decía ese amor que me dolió tanto: las cosas bellas son como la arena en la playa, uno las intenta atrapar, aprieta fuerte las manos para retenerlas y aún así se escapan, resbalan entre los dedos; pero cuando abre las manos, triste por no haber podido agarrarlas para siempre, ve pequeños granitos de arena, cristales minúsculos que, a pesar de serlo, muestran que las cosas bellas sucedieron y siempre queda algo de ellas en nosotros.

